lunes, 11 de septiembre de 2017

ENTRE MULTIPROPIEDAD Y POPULISMO.


ANTONIO ABASCAL.

Lejos de acabar con la multipropiedad en el futbol mexicano, ésta se ha fortalecido; un grupo tiene a tres equipos, mientras otro cuenta con dos en el máximo circuito, pero tiene a otro en la mal llamada Liga de Ascenso (sólo 6 equipos, de 16, tienen ese derecho) y uno congelado porque su estadio no cumple con los requisitos para jugar en la poderosa liga de plata, como algunos de los jilgueros han bautizado a esa división; hace unos días, en  redes sociales se intentó hacer una defensa de una multipropiedad que ya ha generado finales del futbol mexicano: América vs Necaxa en 2002 y Pachuca vs León en el Clausura 2014, pero que en este ciclo podría generar un duelo por la salvación entre Atlas y Puebla (si finalmente uno de los seis que sí puede ascender, lo logra).
AGENCIA: ENFOQUE
De los tres equipos que ahora tiene el Grupo Salinas (TV Azteca), sólo Monarcas Morelia tiene estabilidad en la tabla de cocientes al sumar 107 puntos en 76 partidos; es decir, le lleva 23 puntos al Veracruz y 24 a su hermano Atlas, mientras que al hermano recién llegado, el Puebla, le saca 16; sin embargo, entre rojinegros y camoteros apenas hay 8 unidades de distancia, con una escuadra tapatía en mala racha y ahora hasta metida en problemas de pantalón largo por el ridículo que pasó la noche del viernes cuando por culpa de la nueva pantalla del Estadio Jalisco no pudo llevarse a cabo el partido contra Tigres, lo que de acuerdo al reglamento significaría perder los tres puntos en la mesa https://www.youtube.com/watch?v=fLvjApPi_Ls, mientras que el Puebla es el equipo que peor ha jugado en el torneo; inmerso en un cambio de directiva, con la plantilla más pobre en calidad y con un técnico debutante.

Endirecto
Atlas y Puebla se enfrentarán en la jornada 11 (doble), que se llevará a cabo el 26 de Septiembre en el Estadio Cuauhtémoc; antes de ese partido hay seis puntos en disputa donde los poblanos visitarán al Necaxa y recibirán al Monterrey, encuentros muy complicados para los hombres de Rafael García, mientras que los tapatíos visitarán a los Rayados y luego le harán los honores al otro hermano, al Morelia.
AGENCIA: ENFOQUE
La multipropiedad nunca es buena. No lo es en el futbol mexicano donde por más que digan algunos es una necesidad ante la poca capacidad de invertir o el nulo interés de más empresarios; no lo es porque significa un conflicto de intereses como ya se ha visto en los temas señalados; tampoco lo es porque atenta contra las aficiones que ven como sus mejores jugadores se van a otra de las escuadras de los dueños, porque así conviene a sus intereses (en otro deporte, los poblanos lo sufrieron con Pericos de Puebla); no lo es porque daña la credibilidad esencial para la práctica deportiva. Hasta el momento, la opción fue minimizar la posibilidad de ascenso para los equipos que militan en esa liga y fijar un millonario monto como premio de consolación si uno de los equipos sin derecho se termina imponiendo (no importa lo que sienta su afición).

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Hoy, el Puebla tiene una nueva directiva que ha tratado de poner orden y ya se hizo cargo de las fuerzas básicas, así como de iniciar el proyecto del futbol femenil para el próximo ciclo. Tiene ideas para refrescar la mercadotecnia de la organización, aunque no podrá hacerlo si el primer equipo no crece. La afición poblana tiene mucha razón en estar molesta porque lleva 25 años de vacas flacas, porque desde la directiva de los Thoma Kiwus, la de la familia Abed, la de Francisco Bernat, la de Henaine y la de los López Chargoy se han burlado de ella; una y otra vez se han ilusionado y una y otra vez le han quedado mal sepultando a un equipo que en los 80’s era una referencia de competitividad y complejidad para los equipos grandes. Hoy, la afición del Puebla ya no cree porque no es tonta, porque ve que su equipo carece de argumentos en la cancha y la nueva directiva tampoco contribuyó a cambiar el clima de opinión con los últimos refuerzos extranjeros porque tanto Cavallini como Mondragón parecen ser apuestas, como hubo varias en la administración de los López Chargoy.

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Pero si bien la multipropiedad es dañina para el deporte profesional en México, también lo es caer en el populismo. Hoy lo más fácil es acrecentar el ruido y sumarse a los gritos de la afición pidiendo algún nombre ilustre en la historia del Puebla para hacerse cargo de la dirección técnica. El nombre es lo de menos (ponga usted el que más le guste), pero lo importante es que sea parte de ese pasado glorioso, cuando las preguntas tendrían que ser las siguientes: ¿El cariño o la identificación con la plaza será suficiente para lograr la salvación? ¿Las buenas intenciones y la capacidad de cada uno de los añorados producirá un cambio prácticamente mágico en jugadores que no han demostrado mucha capacidad? ¿La motivación es el único elemento en el que se debe mejorar? ¿Podrán ellos salvar a un equipo sin mucha calidad en la cancha?
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Ninguno de los que suena es un mago, alguno de ellos, ya estuvo en el Puebla recientemente y no pudo levantar el barco. El tema es que si TV Azteca quiere recuperar su inversión necesitará, independientemente del encargado del banquillo camotero, reforzar mucho a la Franja para el Clausura 2018 porque más allá del técnico, esta plantilla no tiene como competir con garantías de éxito en el máximo circuito.
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Y eso nos lleva a otra idea ligada. Los empresarios que deciden invertir en el deporte profesional no son víctimas; nadie los obligó a arriesgar su patrimonio y ellos accedieron por su pasión al deporte, al equipo que adquieren o porque ven posibilidades de negocio en la plaza; ninguno de ellos, está ahí por amor al arte ya que esperan un retorno de la inversión. El deporte profesional (futbol y beisbol en nuestro país) es un negocio y como tal debe ser entendido, pero es un negocio con claros diferenciadores de otros: Al manejar un equipo, se están produciendo emociones de ese público meta y en ese sentido hay que ofertar calidad, pero al mismo tiempo, esos empresarios deben escuchar a sus aficionados que al pagar un boleto también tienen el derecho de aprobar o no al equipo y el espectáculo que ofrece.
AGENCIA: ENFOQUE
La intolerancia directiva tampoco es el camino para generar identidad con la afición; no se trata de llegar a una plaza, salvar a un equipo de tradición y ya. El tema aquí es qué se va hacer con él, pero en el caso del futbol con el Puebla y del beisbol con Pericos, la afición tiene que ser clave. Ambos se quejan de las pobres entradas, en uno el tema son los malos resultados, en el otro hubo una gran respuesta en playoffs, pero el dueño sigue molesto cuando esa multipropiedad con Monclova fue la que hirió a los aficionados, aunque al final de cuentas, tal y como sucedió con la novena verde, a la hora buena la afición respondió.

AGENCIA: ENFOQUE
El entorno poblano es complicado y muchas veces el ruido de tantos nombres no ayuda. La realidad es que en lugar de criticar a la afición, los directivos deberían hacer un esfuerzo por escucharla, los medios por analizar mejor en lugar de irse por la fácil y los aficionados en tratar de entender una realidad que en el futbol es muy lejana a la que ellos añoran y que en el beisbol ha producido tres viajes a la Serie del Rey en los últimos cuatro años. Nadie está libre de pecado en el deporte profesional poblano.           
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